Entradas

La vida sin musas

Imagen
Seguro que te ha pasado. Ya tengas un blog, o seas diseñador, escritor o te dediques a cualquier tarea creativa.

A veces ocurre. Te pautas unas fechas, una periodicidad para crear y, de repente, te das cuenta de que no puedes cumplirlo.

Te sientas a escribir, el ordenador a punto, la habitación tranquila y entonces ocurre. Absolutamente nada.

Las musas te abandonan y te ves incapaz de comenzar a teclear.

El tiempo corre y ves que llegas a la fecha de publicación sin nada entre las manos.

Puede que rasques alguna idea aquí, otra allí, pero tu exigencia las descarta. No son suficientemente buenas, no van a posicionar bien, no gustarán.

Y entonces haces lo que hace todo el mundo en esta era de Internet y RRSS: recurrir a Google.

Es en ese momento, mientras observas cómo el cursor parpadea, cuando preguntas al oráculo al que le has otorgado todo el poder, qué temas tratar cuando se han esfumado las ideas.

Google responde. Siempre lo hace. Y aparecen un montón de resultados con soluciones…

Síndrome del pavo real

Imagen
Desconozco si existe o no un complejo o síndrome con este nombre. De lo que estoy segura es de que si no existe, debería.

Lo veo casi a diario en las redes sociales, en los grupos de amigos, en el trabajo. Lo observo en la vida como una plaga.

En casi todas las empresas en las que he estado había, al menos una persona que, haciendo prácticamente nada, siempre parecía que vivía en el estrés más absoluto.

Controlaba los tiempos, los momentos para "hacer que hacía" y cubría el expediente sin que nadie se diera cuenta de la farsa. Y, ante la duda de sus superiores, desplegaba su cola cegando, con peloteo, victimismo o artimañas variadas, cualquier intento de juicio.

Vivimos en el mundo de la ostentación, de darle valor a lo que brilla, a lo irreal, a lo inalcanzable.

Antes éramos valorados por nuestros logros, por nuestro trabajo, por nuestra personalidad. Ahora el valor está en el que nos otorgan por lo que vendemos que hacemos, sea humo o no, por lo que contamos que somos, sea…

Por 36 razones

Imagen
Pues sí. Hoy es mi 36 cumpleaños, y estoy encantada de poder compartir este día contigo.

Siempre me ha encantado el día de mi cumpleaños, aunque soy de las afortunadas que tiene dos días de nacimiento. Uno, hoy, el real, en el que vi la luz por primera vez. El día que comenzó mi andadura por el mundo.
El otro, en agosto, la segunda vez que desperté a la vida. Pero el día de hoy es el que siempre celebro, el otro lo festejo únicamente con una sonrisa y la idea en la mente de que me dieron una segunda oportunidad para aprovechar la vida.
Por eso hoy te traigo este post. Es mi manera de celebrar contigo este cumpleaños. Porque, aunque normalmente es la persona que cumple años quién recibe regalos, en esta ocasión voy a ser yo quién te obsequie a ti.
¿Por qué? Fácil! Porque tú me das tu regalo todos los días del año, leyendo las letras que plasmo en esta web, compartiéndolas con el mundo, comentando mis escritos y estando presente haciéndome sentir acompañada.
No podrías darme hoy un regalo qu…

Déjame contarte II

Imagen
No me avergüenza reconocerlo. Todas aquellas personas que me leéis, que me seguís en redes sociales hace tiempo, lo sabéis. Nunca lo he ocultado, al contrario, siempre le he dado visibilidad a mi situación laboral.
Me siento orgullosa de haber pasado por el desempleo y de gritarlo a los cuatro vientos. Porque esa etapa de mi vida, aunque dura y frustrante, me ha hecho más fuerte, me ha forzado a desarrollar nuevos aprendizajes y me ha preparado para cualquier cosa que uno o miles de recodos del camino me tengan preparado.
Por eso, cuándo te escribo, cuándo te cuento, cuándo te aconsejo, no lo hago únicamente como profesional. Lo hago como compañera de desdichas, como un alma más que sabe lo que es desesperarse cuando todas las puertas se cierran. Tú no me creerás, porque ya lo dice el refrán: "nadie escarmienta en cabeza ajena", pero eres el único motivo por el que continúo escribiendo.
Creo que aún puedo ayudar, que puedo aportarte mi visión que está basada en la experienci…

Corta el hilo

Imagen
"Bien". La respuesta perpetua, automática cuando nos preguntan cómo estamos. Hemos aprendido a decirlo, sea verdad o mentira.
¿Por qué? Hay varias razones para ello. La primera es que sabemos que la mayoría de las veces se trata de una pregunta retórica. La mayoría de personas nos lo preguntan como una muletilla, una manera de saludarnos, una frase que ha perdido todo significado. 
Las conversaciones suelen comenzar con un "hola! qué tal?" pero no esperan una respuesta sincera, es sólo la introducción a lo que vendrá después. Por eso, la contestación es siempre un: "bien, y tú?" "bien también. Oye, te llamo porque..."
Y así se nos mueren los lamentos en la garganta. Se nos encoge el pecho y seguimos adelante estando bien. Forzándonos a estarlo, suframos o no. Lloremos o no. Tengamos uno o millones de problemas.
Por otro lado, tendemos a informar al mundo de que estamos de maravilla, porque no es socialmente aceptable no estarlo. Hay momentos qu…

Si la envidia fuera tiña...

Imagen
Envidia. Ese sentimiento tan humano, tan intrínseco que a veces no nos damos cuenta de lo que significa. No creo en que haya emociones puramente negativas, ni positivas. Pienso que todas ellas son necesarias, pero siempre en su justa medida.
La envidia por aquello que el otro tiene, la comparación con eso de lo que carecemos no es mala por sí misma. Ayuda a mejorar, a crecer, a querer lograr lo que vemos que a otros les hace felices. Pero, como en todo, en la cantidad está la clave. En la gestión de esa emoción radica el modo en el que vamos a vivir, en el que vamos a permitirnos desarrollarnos o anclarnos a una losa que nos imposibilite el paso.
Los niños envidian el juguete que tiene su amigo. No porque el suyo sea peor, ni porque en realidad lo desee. Lo que suelen envidiar es el sentimiento que ven reflejado en el otro y quieren lo que creen que es el motivo de su felicidad. Cuando consiguen el juguete, se dan cuenta de que no lo deseaban, y lo devuelven.
Es en ese instante cuando …

Tu marca, tu esencia

Imagen
Bien entrado Septiembre, la mayoría de nosotros hemos vuelto ya a la rutina. Con el retorno a la normalidad desaparecen las dudas que nos había traído el verano. Y entre todas ellas, esa que nos atormenta continuamente ¿abandonar o mantener la marca personal durante nuestras vacaciones?

Ahora ya no te preocupa, no te preguntas cuál es el mejor modo de gestionarlo porque ya pasó. Ya hiciste o deshiciste lo que considerabas y sigues caminando. Pero llegarán otros veranos, otras navidades, otros momentos en los que volver a elegir una de las dos desviaciones del camino.

No quise hablar de este tema en junio porque yo misma estaba confusa sobre qué hacer con el blog, con las RRSS y con mi presencia online durante mi tiempo de ocio. Pero ahora que he vuelto, que he retomado mi rutina tengo mucho más claro qué hacer y por qué.

Quería parar, necesitaba desconectar, pero no sabía si hacerlo ocasionaría una mella irreparable en mi marca personal. Años de gestión continuada salpicados de peque…