Leer o no leer...
Desde pequeña, en mi casa y en mi entorno, se me ha inculcado el amor a la lectura. Cuando empecé el colegio ya leía con soltura libros enfocados a mi edad, y poco tiempo más tardé en engancharme totalmente al placer de la lectura. Con el tiempo, recuerdo cumpleaños en los que los regalos más deseados eran aquellas páginas llenas de historias. Leer hoy en día es, para la mayoría de la gente, aburrido. Las estaciones de tren y de metro, los autobuses, las cafeterías e incluso las calles están llenas de personas absortas en una pantalla, que no miran más allá. No creo que sea la única que ha descubierto, mientras disfrutaba de un café, a una pareja que no se dedicaba ni una palabra y cuyos ojos sólo se posaban en el móvil o la tablet y de ahí a la taza. Sin embargo, es cada vez más complicado observar a alguien leyendo en un trayecto en transporte público. Hace unos días leí un estudio que revelaba que más de un 36% de la población no lee nunca o casi nunca un libro. Supongo que leerán l...