Confianza rota
Hay cosas en la vida que consideramos seguras, inamovibles. Algunas son sólo ficticiamente fiables, hemos depositado nuestra confianza en ellas porque siempre han estado ahí, y aunque el sentido común nos diga que puede que no sean el ancla al que agarrarnos, seguimos apostando por su entereza. Puede que confiemos ciegamente en una pareja, en una amistad, en una situación laboral, en un entorno. Sea lo que sea necesitamos esa confianza para continuar , necesitamos que en nuestra existencia haya ciertas constancias que hagan el camino más cómodo. Esa creencia en la perpetuidad de personas, cosas y situaciones no es eterna. De repente sin esperarlo, perdemos a alguien amado en las garras de la eternidad, rompemos relaciones por decisión propia o ajena, cambiamos de trabajo, nos mudamos de ciudad o de país. En esos momentos nos damos cuenta de que, aunque nos creíamos invencibles, la pérdida nos iguala en dolor . Un dolor que a veces parte en dos el alma pero que es, si no super...