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Mostrando las entradas etiquetadas como precariedad

¿Es hora de cambiar?

Ayer se celebró el día del trabajador un año más. Cada primero de Mayo los sindicatos salen a la calle a reclamar derechos que olvidan defender durante el resto del año. Hace unos meses escribí un artículo sobre el modo en el que nos tienen callados y entretenidos, gracias a diversiones mundanas (“ Pan y circo ”), como lo hacían los romanos con la plebe. A día de hoy poco ha cambiado el cuento, aunque es de agradecer que se haya dejado de permitir el asesinato de personas en plaza pública. Los dirigentes políticos han tenido siempre muy claro que el pueblo es el escalafón social mayoritario y eso les otorga un poder intransferible. Ya lo dice el dicho “la unión hace la fuerza”, por eso es necesario que la unión no exista. Y así, van dividiéndonos entre equipos de fútbol, ideologías políticas y gustos variados, logrando que nos pasemos la vida defendiendo creencias que nada tienen que ver con derechos o necesidades realmente importantes. Nos tragamos con agua y migajas de pan la situac...

Colaboración gratuita

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Como muchas de las personas que me leéis,  me ha tocado muchas veces buscar trabajo. He pasado por innumerables procesos selectivos y por una cantidad incontable de entrevistas. La gente de mi entorno siempre me comenta, entre risas, que debería escribir un libro por la cantidad de cosas extrañas, hilarantes e incluso terroríficas que me han ocurrido en los distintos encuentros que he tenido en mi búsqueda de empleo. A pesar de que en enero empiezo a trabajar, al tener el proyecto una corta duración, continuo acudiendo a entrevistas y realizando las mismas acciones que antes. Ayer, tuve una entrevista como nunca había tenido. Se trataba de un joven emprendedor, con una buena idea de negocio. Sin demasiado dinero, había decidido jugarse el todo por el todo y llevaba meses de trabajo montando una empresa, que aún no ha comenzado a tener actividad. No era el típico niño rico al que le dan dinero para que juegue con él a ver si consigue algo. Era una persona que había ...

¿Quién protege a los mayores de 30?

Soy una mujer de 33 años licenciada en Periodismo. Desde pequeña se me ha inculcado el valor que la formación académica tiene en el mercado laboral, por eso acabado el colegio la universidad era la parada obligatoria. Con mi título bajo el brazo trabajé algunos años en departamentos de comunicación y medios. Sin embargo, fui la primera en irme a la calle cuando los datos económicos comenzaron a empeorar. Siguiendo la pauta que se me había dado en mi más tierna infancia continué formándome para conseguir un empleo. Sin embargo, he descubierto que la educación que se me dio choca frontalmente con lo que hoy se valora en esta sociedad. La ley no me considera lo suficientemente mayor ni ya tan joven como para recibir cualquier tipo de ayuda. Carezco de discapacidades y, por aquello del sentido común, no tengo hijos que no pueda mantener. Engordar las filas del INEM ha hecho que viva con mis queridos progenitores, ya que nunca me ha alcanzado el sueldo para un piso propio. Y a estas alturas...

¿Tú ayudas?

El otro día, leyendo el libro de Jesús Castells, me paré especialmente en el capítulo referente a la autoestima. Me he dado cuenta de que, desde que estoy en desempleo, mi capacidad para quererme y valorarme se ha rebajado considerablemente. Cada negativa por parte de una empresa, cada entrevista en la que me dicen que prefieren a alguien de 25 ante que a una mujer de 34, cada profesional a quién pido que le de un clic a mi CV y nunca responde, me han ido minando. Mantener una actitud positiva es ya de por sí cuanto menos complicado, pero no se me da mal. A veces me permito mis momentos de bajón, pero sólo eso. Momentos puntuales de desazón total que hacen que me levante con mucha más fuerza y energía. La autoestima, en cambio, es otro cantar. De cada golpe te levantas , pero levantarte de aquello que piensas tú no es tan sencillo. Con los meses empiezas a pensar que no eres tan profesional como pensabas, no estás tan al día formativamente como intentabas, ni eres el caramelito por el ...

10 cosas que he aprendido

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Este 2016 cumplo 10 años desde que me Licencié en la carrera. Sí, hace diez años que tengo el honor de ser una Periodista titulada, aunque no en activo ni con largos años de experiencia, curtida en mil batallas y en pos de la noticia como me gustaría. Desde que abandoné las aulas de la facultad hasta ahora he cambiado mucho, parte por la obligada madurez, parte por las enseñanzas de la vida. Salí de la Universidad con mi título bajo el brazo, encantada de haberme conocido, orgullosa de lo logrado y ávida de comerme el mundo. "Bueno, ahora sólo falta encontrar un puesto de trabajo de lo mío y a disfrutar trabajando de lo que me entusiasma"- pensaba ilusa de mí. Nadie sabe lo dura que puede ser la realidad hasta que se estrella contra ella. De morros. Mil veces. Cientos de prácticas en empresas, trabajos varios como colaboradora sin remuneración, miles de cursos a mis espaldas, formaciones en los temas más variados, golpes contra millones de puertas, timbres de otras ...

¿Estudias o te engañan?

Como todos ustedes saben, estoy completamente sensibilizada con la problemática con la que nos chocamos (creo que no hay una palabra que lo defina mejor) los jóvenes a la hora de encontrar un puesto de trabajo. Mi caso es uno de tantos otros en los que las personas se pasan años estudiando, para acabar trabajando en cualquier trabajo que no necesita cualificación. Esta mañana he podido leer en un diario algo que ya sabía yo y todo el resto de la población, pero de lo que el periódico se ha dado cuenta hoy. Este dato es que, y cito textualmente, "España bate el récord de titulados sin un trabajo acorde a su nivel". ¿Qué quiere decir eso? Pues muy fácil, que la gran mayoría de los licenciados acabamos sucumbiendo a la necesidad de dinero frente al interés de trabajar de lo 'nuestro'. Teleoperadores, dependientes, reponedores, son empleos en teoría fáciles de conseguir y que valen para 'ganar un dinerillo', pero que a largo plazo acaban por quemar a la persona qu...