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Dándole al pause

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Hoy escribo este post de una manera muy distinta a como suelo hacerlo. Lo escribo con mis dos sobrinos a mi lado y escuchando las risas de mi familia, que pasa la sobremesa en el salón. No. Es posible que no tenga importancia, pero sí la tiene. Le doy la importancia que tienen esas situaciones que te hacen despertar a una realidad, tan obvia que no entiendes como no la habías visto antes. Llevo años trabajando mi marca personal. Años escribiendo este blog, con la esperanza de que sea lo suficientemente bueno, lo bastante interesante como para ser leído , comentado, compartido o sólo observado. Mucho tiempo y esfuerzo dedicándome a hacer de mi vida algo que valga la pena. Intentando lograr vivir de lo que amo. Trabajando por posicionarme en algún lugar dónde ser vista. He tenido parones, caídas, descansos y retornos. Han sido miles de horas de lucha por conseguir que alguien me viera, por dejar de ser invisible en un mundo en el que cada persona es tan insignificante como lo...

Miedo al miedo

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Es curioso como siendo todos humanos, creados del mismo modo, con una herencia genética similar, somos tan terriblemente distintos. Cómo unos conocen cientos de sensaciones que otros ni siquiera imaginan. El miedo es, sin embargo, un sentir universal. No todos tememos las mismas cosas, pero todos sabemos lo que se siente cuando se agarra al estómago esa sensación de vértigo que activa todas nuestras alertas. En cambio, hay variantes a ese sentimiento. Hay quienes se engrandecen ante el miedo, quienes son capaces de mirarle a los ojos y vencerlo en un instante, mientras otros huyen despavoridos a esconderse. Y luego estamos, aquellos que aún sosteniéndole la mirada, tenemos una carga extra: la ansiedad. Se usa demasiado ese término, tanto que ha perdido el significado real que supone en la vida de quiénes lo hemos conocido de primera mano. Existen en nuestro lenguaje muchas palabras que se han desgastado con el uso, que han perdido la importancia, la grandeza y ha...

Mediocridad empresarial

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Supongo que en vuestro día a día, igual que en el mío, hay muchas personas que se sienten felices, realizadas y motivadas en sus empleos; pero también hay otro porcentaje que no lo está. Profesionales que han perdido toda ilusión y que se dedican a acudir al puesto de trabajo, cumplir su horario e irse a casa. Pasan un día tras otro asentados en la mediocridad, sin querer cambiar, atenazados por el miedo a lo desconocido. Pensando en ello, recordé que hace muchos años había oído hablar del  Síndrome de Solomon.  Quizás lo conozcas o tal vez nunca hayas oído hablar de él, pero afecta a muchas personas en muchas áreas de sus vidas. Básicamente este síndrome hace referencia a la tendencia humana a mantenerse dentro de los límites establecidos por el grueso social, intentando ser aceptados a expensas de su propio criterio. Cabe destacar que no se trata de un trastorno si no que estamos hablando de  algo que afecta en mayor o menor medida a todos los seres humanos, q...

Déjame contarte I

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Soy afortunada. Siempre lo he sido. He tenido la gran suerte de pasar por momentos tremendamente duros en mi vida para aprender desde bien pequeña que tengo la fuerza para salir de todo. He contado con personas mágicas a mi alrededor que me han dado, no su mano, si no su esencia entera, y me han permitido regalarles la mía para crear juntas algo nuevo y mejor. He pasado meses en desempleo, luchando por salir de ese estado, en una guerra salvaje contra mí misma, tratando de mantener la autoestima alta y no decaer ante la situación. Ahora, mi vida no es de color de rosa, pero vuelvo a tener suerte. La fortuna de estar al otro lado de la mesa, la de pasar de ser la entrevistada a ser quién entrevista, quién selecciona, quién decide. Podría haber comenzado esta nueva etapa tirando la mochila que llevaba sobre mis hombros llena de miles de negativas, de cientos de sensaciones y de un sinfín de aprendizajes. Pero no. Decidí que cada vez que me sentase delante de otra persona a e...

Justicia conveniente

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Vivir implica muchas cosas. Caminar en este sendero que es la existencia obliga a aceptar muchas realidades, nos gusten o no, lleguemos a plantearnoslas o las acatemos sin más. Siempre habrá un primer mundo y otros que no tienen la suerte de estar en él. Nada acabará con las guerras. Hay ricos, hay pobres . Hay personas que suman, que aportan y otras que no, que pasean por el mundo llenas de toxicidad. Es políticamente incorrecto, pero también brutalmente cierto que existen ciudadanos de primera, de segunda, de tercera y de cola. Debemos acatar que hay poderosos que orquestan las sintonías con su batuta y otros que únicamente podemos decidir si tocar o no, pero nunca qué pieza extraemos de nuestros instrumentos. Hay realidades que son tan perennes que no nos planteamos y, si lo hacemos, es únicamente para convencernos de que nada se puede hacer para cambiarlas. Pero, ¿es cierto? Venimos, históricamente, de unos países separados en estamentos. No hace tantos años...

Elevator pitch

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¿Quién eres? ¿A qué te dedicas? Seguramente las respuestas te han venido automáticamente a la mente. Este es tu nombre, tu edad, tu lugar de nacimiento. Eres arquitecto o informático, quizás artista. Palabras vacías. Estereotipos. Etiquetas , otra vez. A estas alturas del camino, habrás oído hablar mil veces del elevator pitch . Pero, por si no es así, te cuento que se trata de concentrar en el período más corto de tiempo (lo que tarda un ascensor en llevarte a tu piso) aquello que hace que el que te escucha te quiera contratar o comprar tu producto. Piénsalo. ¿Le comprarías a alguien que durante unos dos minutos te cuenta sus títulos, sus certificaciones, su nombre y su edad? Yo no. ¿Por qué? Porque todo eso no despierta nada en mí. Son etiquetas que esa persona se coloca, que pueden significar algo para mí o absolutamente nada. Si acudo a un evento y conozco a una persona en un stand en el que vende vino, no quiero que me explique que estudió ingeniería y después se ...

¿Y si dices "no"?

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Conozco bien las mil y una emociones que van asociadas al desempleo. La frustración , la caída en picado de la autoestima, los vaivenes emocionales. He aprendido, con tiempo y muchas heridas, a encajar los golpes que recibo cada día en el ring de la búsqueda de un trabajo. Sé, como tú, lo difícil que es volver a la carga cuando te duele hasta el alma de las negativas recibidas, los silencios que dicen más que muchas palabras y la sensación de no saber qué más hacer. Hoy te escribo este post sabiendo que me dirás que no es tan fácil, que hay facturas que pagar, comida que comprar, personas a las que mantener. No me olvido de ello, lo he sufrido como lo estás sufriendo tú y aún así quiero que recapacites conmigo. He hablado en otros momentos de la importancia que tiene el ser consciente de que en una entrevista es necesario conectar con el seleccionador, así como de la posibilidad que el candidato tiene de decidir.  El mercado laboral está viviendo un reajuste, una nueva...