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Mostrando las entradas etiquetadas como emociones

Fielmente te mata

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El domingo fue un día señalado. Quizás no para todo el mundo, puede que los resultados no te hayan conquistado, pero  fue una de esas pocas jornadas en las que se nos permite decidir el rumbo de nuestro país, al menos en la pequeña parte de responsabilidad que nos ha sido adjudicada. Hoy no voy a hablar de los resultados porque ya has leído en mil periódicos el color del que se tiñeron las urnas. Has sido espectador en todos los informativos de la última hora de cada votación y ya conoces todo lo que yo podría contarte. Por eso hoy , de lo que voy a hablarte es de la fidelidad. Lo creas o no, el concepto de fidelidad tiene todo que ver con cada una de las elecciones que hacemos en nuestra vida, sean políticas o de otra índole. Ayer descubrimos como un partido al que se daba casi por defenestrado resurgió de la nada, mientras que otros que se las prometían felices tuvieron que conformarse con migajas. Me da igual a quién votases y las siglas que tintan tus p...

Más allá del muro

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Esta madrugada se ha estrenado la nueva temporada de Juego de Tronos. Es una serie que, al principio, no me gustaba nada. Dejé de verla casi al empezar y, a pesar de que mucha gente me aseguraba que era estupenda, no terminaba de engancharme. Pero algo pasó un día, no sé qué, y me convertí en una seguidora más de la historia. Hay muchos motivos por los que me gusta. No es una serie fácil , con cientos de personajes, muchas tramas simultáneas y mil enlaces entre ellas, pero araña adeptos nuevos en cada episodio y tiene millones de porqués. Siete familias nobles, un bastardo, un único trono a alcanzar. Tres dragones, gigantes, salvajes, guerra, sexo, traiciones, unos escenarios magistrales (incluida mi tierra en la séptima temporada). Mil y un ingredientes se juntan para hacer de Juego de Tronos una serie de culto. Hoy podría hablarte de la maldad y la bondad de sus personajes, de los siete pecados capitales representados en uno o varios de sus protagonistas o del r...

El lado oscuro de tu Fuerza

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"¿Envidia yo? Qué va!".  "Nunca he sido celoso".  "La verdad es que tiene muy buen carácter. Nunca se enfada".  "¿Miedo? Yo no le tengo miedo a nada". Mentiras. Dichas de mil maneras, contadas a millones de oídos distintos, repetidas en tu cabeza constantemente. No debes ser inseguro, ni dejarte llevar por la ira, ni la ansiedad. El mundo quiere personas con la confianza a tope, la ambición medida, serenas, controladas. Solo que eso... No son personas. Son robots. Me gusta Star Wars. Tiene todos los ingredientes para haberse convertido en una saga de culto: los buenos, los malos, viajes intergalácticos, razas inverosímiles, una guerra por la libertad y un pulso constante a la mente humana. Los Sith, tan malos, tan oscuros que hasta su propio físico los delata, tan dominados por sentimientos negativos. Los jedis, tan buenos , tan constantes, tan comprometidos con la causa y tan autocontrolados. La Fuer...

Si tu vida es un Carnaval

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Cuando te paras a observar, descubres en el mundo que te rodea cosas inesperadas, sorprendentes. Algunas feas, tan horribles que erizan la piel y el alma a partes iguales. Otras, tan hermosas, que hacen que vuelvas a creer en la raza humana. Este fin de semana ha sido una de esas épocas del año en la que observar y dejarte sorprender. Carnavales. Desde hace años la fiesta del colorido, la diversión, las máscaras y el baile de personalidades. Un Batman de pelo en pecho empujando a un Joker en miniatura sentado en su carrito. Blancanieves empinando el codo junto a la madrastra, compartiendo risas y confidencias, pero sin manzanas. Dos payasos, tres trapecistas y un domador, cenando en una mesa acompañados de siete leones. Y me puse a pensar cuánta gente se pone el disfraz ese día y cuánta espera a esa noche para poder quitarse la máscara que se coloca a diario. Empecé a preguntarme si el lobo se vestirá cada día de Caperucita para pasar desapercibido, si los leon...

Yo, mi, me y mi ego

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Que no, que no me cuentes historias. Te encanta gustar. Te motiva enseñar tus logros. Mides el éxito en parámetros erróneos. Sobrevuelas el mundo impulsado con las alas de otros y le llamas autoestima a lo que no es más que artificio. Lo sé. Estamos inmersos en la era del ego. Compartimos fotos de vacaciones, de lugares hermosos, con nuestra mejor cara. Nada tiene de malo. Me encanta verte feliz, disfruto descubriendo los sitios que visitas. El conflicto aparece cuando dejas de hacerlo por ti y comienza a importarte más la opinión ajena que la propia. Sentimos que nuestra autoestima aumenta cuando en realidad lo único que alimenta cada like, cada comentario repleto de piropos es el ego. "Uy que suerte, soy admirado, soy querido, me comparten, me comentan, les gusto". Y el ego crece y crece. Y cuánto más enseñamos, más nos quieren y, en consecuencia, más nos queremos nosotros. Porque molamos . Entonces el juego se convierte en una rueda cuya inercia l...

Esclavo de la ira

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¿Qué harías si alguien a quién quieres te pidiera que escribieras sobre una de tus actitudes? Si ese rasgo de tu personalidad no fuera uno de los que estás orgullosa, si fuese algo de lo que te avergonzases, ¿lo harías público? ¿Le contarías al mundo tu imperfección?  Hoy escribo este post porque decidí que sería bueno, que sería quizás terapéutico, pero sobre todo por él. No, no tiene que ver con el mercado laboral, aunque también le afecta. Carece de relación con la actualidad más feroz, pero es un tema perpetuamente de moda. Soy una persona complicada. Mi toma a tierra está basada en valores, en ideas que me recorren la médula espinal y que, si las arrancase dejaría de vivir. Quizás siguiese respirando y caminando por el mundo, pero no sería yo. Mi esencia se disolvería en un mar de personas, sin que nada hubiese en mí que me hiciera diferente. Esa escala de valores, basada en la justicia, en la confianza, en la sinceridad, en la amistad, en la fidelidad, en l...

Tu mundo al revés

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Ayer fue domingo . Uno de esos días en los que fuera hace frío, pero en casa hay café caliente, inmejorable compañía y maratón de películas. Entre unas y otras, surqué los mares con Aquaman, descubrí que la serie Vikingos no es lo mío y volví a ver Del revés. No sé si conoces la película, en la que nos acercan el cerebro de una persona a través de cinco emociones primordiales. La alegría, la tristeza, la ira, el asco y el miedo, se convierten en personajes protagonistas de una animación. Seguramente una persona versada en psicología podría extraer mucho más que yo de la hora y media larga que dura la cinta. Sin embargo, esta vez, me llamó la atención una parte en particular de la película. En ella aparecen lo que denominan recuerdos esenciales, gracias a los cuales se va formando la personalidad de cada individuo , y que dan lugar a pequeñas islas gracias a las que cada uno somos quienes somos. Pero, ¿son tus islas las mismas que eran hace 10 años, o 5, o 1? ...

¿Tú también eres hipócrita?

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Uno de los comportamientos que más rechazo genera entre la raza humana es la hipocresía. Esa falsedad en la que digo una cosa, pero actúo de la manera totalmente opuesta, y que se ha ido haciendo un hueco en nuestra sociedad hasta el punto de casi generalizarse. En la vida diaria la descubrimos en cada esquina. Personas con doble rasero, que condenan comportamientos en otras, pero los pasan por alto cuando son propios. En Internet aún está más generalizado. Es tan sencillo predicar dónde todo el mundo está dispuesto a atender, que la hipocresía campa a sus anchas, sin que muchas veces ni siquiera lo sepamos. ¿Quién se esconde realmente detrás de las letras que leemos a diario? ¿Es en verdad tan bueno, tan recto, tan sabio el que escribe? Decía Rousseau que el hombre es bueno por naturaleza, que es la sociedad quién lo corrompe pero, ¿realmente la hipocresía es un comportamiento aprendido? Vivimos en un mundo lleno de tabúes. Hemos superado muchos, religiosos, social...

Mea culpa

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Desde hace siglos, quizás desde el inicio de los tiempos, la humanidad vive en un perpetuo estado de guerra. Históricamente los imperios han batallado por causas incomprensibles, las ideas han ganado a los sentimientos y familias enteras han sido partidas por la mitad por el afán humano de la conquista y la supremacía sobre los demás. Sin embargo, subyace bajo toda esa realidad, otro conflicto bélico que en su silencio se torna más peligroso aún que el que se ve. Las emociones mal gestionadas, tormentas interiores, las guerras contra uno mismo son la causa de miles de otros males que infectan nuestra sociedad. La culpa no es más que otra emoción, como el miedo o la empatía. Tiene una vertiente que la hace necesaria, que nos aleja de repetir o realizar comportamientos mal encaminados. Pero la culpa mal entendida lleva a la frustración y a la destrucción propia e incluso de otros.  Ese sentimiento de culpa nos acompaña desde muy pequeños, desde que en nuestra educac...