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Yo, mi, me y mi ego

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Que no, que no me cuentes historias. Te encanta gustar. Te motiva enseñar tus logros. Mides el éxito en parámetros erróneos. Sobrevuelas el mundo impulsado con las alas de otros y le llamas autoestima a lo que no es más que artificio. Lo sé. Estamos inmersos en la era del ego. Compartimos fotos de vacaciones, de lugares hermosos, con nuestra mejor cara. Nada tiene de malo. Me encanta verte feliz, disfruto descubriendo los sitios que visitas. El conflicto aparece cuando dejas de hacerlo por ti y comienza a importarte más la opinión ajena que la propia. Sentimos que nuestra autoestima aumenta cuando en realidad lo único que alimenta cada like, cada comentario repleto de piropos es el ego. "Uy que suerte, soy admirado, soy querido, me comparten, me comentan, les gusto". Y el ego crece y crece. Y cuánto más enseñamos, más nos quieren y, en consecuencia, más nos queremos nosotros. Porque molamos . Entonces el juego se convierte en una rueda cuya inercia l...

Esclavo de la ira

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¿Qué harías si alguien a quién quieres te pidiera que escribieras sobre una de tus actitudes? Si ese rasgo de tu personalidad no fuera uno de los que estás orgullosa, si fuese algo de lo que te avergonzases, ¿lo harías público? ¿Le contarías al mundo tu imperfección?  Hoy escribo este post porque decidí que sería bueno, que sería quizás terapéutico, pero sobre todo por él. No, no tiene que ver con el mercado laboral, aunque también le afecta. Carece de relación con la actualidad más feroz, pero es un tema perpetuamente de moda. Soy una persona complicada. Mi toma a tierra está basada en valores, en ideas que me recorren la médula espinal y que, si las arrancase dejaría de vivir. Quizás siguiese respirando y caminando por el mundo, pero no sería yo. Mi esencia se disolvería en un mar de personas, sin que nada hubiese en mí que me hiciera diferente. Esa escala de valores, basada en la justicia, en la confianza, en la sinceridad, en la amistad, en la fidelidad, en l...

Tu mundo al revés

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Ayer fue domingo . Uno de esos días en los que fuera hace frío, pero en casa hay café caliente, inmejorable compañía y maratón de películas. Entre unas y otras, surqué los mares con Aquaman, descubrí que la serie Vikingos no es lo mío y volví a ver Del revés. No sé si conoces la película, en la que nos acercan el cerebro de una persona a través de cinco emociones primordiales. La alegría, la tristeza, la ira, el asco y el miedo, se convierten en personajes protagonistas de una animación. Seguramente una persona versada en psicología podría extraer mucho más que yo de la hora y media larga que dura la cinta. Sin embargo, esta vez, me llamó la atención una parte en particular de la película. En ella aparecen lo que denominan recuerdos esenciales, gracias a los cuales se va formando la personalidad de cada individuo , y que dan lugar a pequeñas islas gracias a las que cada uno somos quienes somos. Pero, ¿son tus islas las mismas que eran hace 10 años, o 5, o 1? ...

A oscuras

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Podría haber escrito este post mucho antes. Quizás pienses que debería haberlo hecho.  Que fue frívolo y poco empático hablar de otros temas, mientras un país entero lloraba. Puede que tengas razón. O no. Me dolió como a ti. Me mantuve pegada a las noticias como tú. Me angustié con cada nueva voladura necesaria. Sufrí por los mineros que arriesgaban su vida. Tuve en mente a esos padres, a esos abuelos, a las familias del que esperaba la llegada de ayuda y de aquellos que se desgarraban las manos y el alma luchando contra el tiempo para alcanzarle. Pero no. No quise sumarme al circo que vi erigirse alrededor de todo aquello. Decidí apartarme, porque hasta la crítica más destructiva no es más que otro poco de oportunismo, cuando se hace a destiempo. Yo no soy Julen. Porque no era mi cuerpo el que yacía en la oscuridad más tenebrosa en una situación que jamás debería haberse producido. No. Yo no soy la familia de Julen. Porque aunque mi alma voló a su en...

Sembrando vientos...

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Suelo dirigirme en este blog a personas que están en desempleo, a aquellas que necesitan como yo aprender a gestionar las emociones de una vida que, a veces nos queda grande. Hoy sin embargo, te quiero escribir a ti . A vosotros. A esos seres superpoderosos que cuentan con un cargo en una compañía, lo suficientemente elevado para tomar decisiones empresariales. Lo primero que quiero decirte es que te entiendo. El fin último de todo negocio es el de generar beneficios , ganar dinero y aumentar el valor. Pero siempre hay miles de maneras diferentes de hacer lo mismo. Parece que la situación económica comienza a tomar un poco de aire, hay empresas que están en pleno proceso de crecimiento y es en estos instantes en los que aparecen nuevas necesidades. Pero cuando llega la hora de aumentar la plantilla, ¿haces un estudio exhaustivo de tus necesidades? ¿Te paras a examinar cada puesto de trabajo, para otorgarle a las personas contratadas las herramientas para ser más pr...

¿Tú también eres hipócrita?

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Uno de los comportamientos que más rechazo genera entre la raza humana es la hipocresía. Esa falsedad en la que digo una cosa, pero actúo de la manera totalmente opuesta, y que se ha ido haciendo un hueco en nuestra sociedad hasta el punto de casi generalizarse. En la vida diaria la descubrimos en cada esquina. Personas con doble rasero, que condenan comportamientos en otras, pero los pasan por alto cuando son propios. En Internet aún está más generalizado. Es tan sencillo predicar dónde todo el mundo está dispuesto a atender, que la hipocresía campa a sus anchas, sin que muchas veces ni siquiera lo sepamos. ¿Quién se esconde realmente detrás de las letras que leemos a diario? ¿Es en verdad tan bueno, tan recto, tan sabio el que escribe? Decía Rousseau que el hombre es bueno por naturaleza, que es la sociedad quién lo corrompe pero, ¿realmente la hipocresía es un comportamiento aprendido? Vivimos en un mundo lleno de tabúes. Hemos superado muchos, religiosos, social...

Mea culpa

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Desde hace siglos, quizás desde el inicio de los tiempos, la humanidad vive en un perpetuo estado de guerra. Históricamente los imperios han batallado por causas incomprensibles, las ideas han ganado a los sentimientos y familias enteras han sido partidas por la mitad por el afán humano de la conquista y la supremacía sobre los demás. Sin embargo, subyace bajo toda esa realidad, otro conflicto bélico que en su silencio se torna más peligroso aún que el que se ve. Las emociones mal gestionadas, tormentas interiores, las guerras contra uno mismo son la causa de miles de otros males que infectan nuestra sociedad. La culpa no es más que otra emoción, como el miedo o la empatía. Tiene una vertiente que la hace necesaria, que nos aleja de repetir o realizar comportamientos mal encaminados. Pero la culpa mal entendida lleva a la frustración y a la destrucción propia e incluso de otros.  Ese sentimiento de culpa nos acompaña desde muy pequeños, desde que en nuestra educac...