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Si la envidia fuera tiña...

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Envidia. Ese sentimiento tan humano, tan intrínseco que a veces no nos damos cuenta de lo que significa. No creo en que haya emociones puramente negativas, ni positivas. Pienso que todas ellas son necesarias, pero siempre en su justa medida. La envidia por aquello que el otro tiene, la comparación con eso de lo que carecemos no es mala por sí misma. Ayuda a mejorar, a crecer, a querer lograr lo que vemos que a otros les hace felices. Pero, como en todo, en la cantidad está la clave. En la gestión de esa emoción radica el modo en el que vamos a vivir , en el que vamos a permitirnos desarrollarnos o anclarnos a una losa que nos imposibilite el paso. Los niños envidian el juguete que tiene su amigo . No porque el suyo sea peor, ni porque en realidad lo desee. Lo que suelen envidiar es el sentimiento que ven reflejado en el otro y quieren lo que creen que es el motivo de su felicidad. Cuando consiguen el juguete, se dan cuenta de que no lo deseaban, y lo devuelven. Es ...

Tu marca, tu esencia

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Bien entrado Septiembre, la mayoría de nosotros hemos vuelto ya a la rutina. Con el retorno a la normalidad desaparecen las dudas que nos había traído el verano. Y entre todas ellas, esa que nos atormenta continuamente ¿abandonar o mantener la marca personal durante nuestras vacaciones? Ahora ya no te preocupa, no te preguntas cuál es el mejor modo de gestionarlo porque ya pasó. Ya hiciste o deshiciste lo que considerabas y sigues caminando. Pero llegarán otros veranos, otras navidades, otros momentos en los que volver a elegir una de las dos desviaciones del camino. No quise hablar de este tema en junio porque yo misma estaba confusa sobre qué hacer con el blog, con las RRSS y con mi presencia online durante mi tiempo de ocio. Pero ahora que he vuelto, que he retomado mi rutina tengo mucho más claro qué hacer y por qué. Quería parar, necesitaba desconectar, pero no sabía si hacerlo ocasionaría una mella irreparable en mi marca personal. Años de gestión continuada salpicados d...

Y... Play!

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Volvemos a la carga! Llega Septiembre, un mes agridulce. Desde niña me ha resultado dual, por un lado acaba el verano, los días largos y sin horarios, los juegos constantes, la falta de preocupaciones. Por otro llega la vuelta al cole, al trabajo, a la realidad, a las responsabilidades. No podríamos valorar en su medida el verano y las vacaciones si no tuviéramos una rutina a la que volver. ¿Qué ilusión nos haría ese viaje si pudiéramos hacerlo en cualquier momento? ¿Qué felicidad se escondería en dormir sin despertador si cada día del año fuera igual? En mi vida, como en la de cada uno de vosotros, hay luces y sombras. Momentos que no quiero que terminen nunca e instantes que desearía borrar con una goma como cuando de pequeño te equivocabas en una suma. Pero mi vida es la que es por todo lo que ocurre en ella. Durante esta desconexión he pasado por distintas fases. Al principio me sentía culpable, desubicada. Pensar en dejar de escribir durante todo un mes, de compartir, de ...

Dándole al pause

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Hoy escribo este post de una manera muy distinta a como suelo hacerlo. Lo escribo con mis dos sobrinos a mi lado y escuchando las risas de mi familia, que pasa la sobremesa en el salón. No. Es posible que no tenga importancia, pero sí la tiene. Le doy la importancia que tienen esas situaciones que te hacen despertar a una realidad, tan obvia que no entiendes como no la habías visto antes. Llevo años trabajando mi marca personal. Años escribiendo este blog, con la esperanza de que sea lo suficientemente bueno, lo bastante interesante como para ser leído , comentado, compartido o sólo observado. Mucho tiempo y esfuerzo dedicándome a hacer de mi vida algo que valga la pena. Intentando lograr vivir de lo que amo. Trabajando por posicionarme en algún lugar dónde ser vista. He tenido parones, caídas, descansos y retornos. Han sido miles de horas de lucha por conseguir que alguien me viera, por dejar de ser invisible en un mundo en el que cada persona es tan insignificante como lo...

Miedo al miedo

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Es curioso como siendo todos humanos, creados del mismo modo, con una herencia genética similar, somos tan terriblemente distintos. Cómo unos conocen cientos de sensaciones que otros ni siquiera imaginan. El miedo es, sin embargo, un sentir universal. No todos tememos las mismas cosas, pero todos sabemos lo que se siente cuando se agarra al estómago esa sensación de vértigo que activa todas nuestras alertas. En cambio, hay variantes a ese sentimiento. Hay quienes se engrandecen ante el miedo, quienes son capaces de mirarle a los ojos y vencerlo en un instante, mientras otros huyen despavoridos a esconderse. Y luego estamos, aquellos que aún sosteniéndole la mirada, tenemos una carga extra: la ansiedad. Se usa demasiado ese término, tanto que ha perdido el significado real que supone en la vida de quiénes lo hemos conocido de primera mano. Existen en nuestro lenguaje muchas palabras que se han desgastado con el uso, que han perdido la importancia, la grandeza y ha...

Mediocridad empresarial

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Supongo que en vuestro día a día, igual que en el mío, hay muchas personas que se sienten felices, realizadas y motivadas en sus empleos; pero también hay otro porcentaje que no lo está. Profesionales que han perdido toda ilusión y que se dedican a acudir al puesto de trabajo, cumplir su horario e irse a casa. Pasan un día tras otro asentados en la mediocridad, sin querer cambiar, atenazados por el miedo a lo desconocido. Pensando en ello, recordé que hace muchos años había oído hablar del  Síndrome de Solomon.  Quizás lo conozcas o tal vez nunca hayas oído hablar de él, pero afecta a muchas personas en muchas áreas de sus vidas. Básicamente este síndrome hace referencia a la tendencia humana a mantenerse dentro de los límites establecidos por el grueso social, intentando ser aceptados a expensas de su propio criterio. Cabe destacar que no se trata de un trastorno si no que estamos hablando de  algo que afecta en mayor o menor medida a todos los seres humanos, q...

Déjame contarte I

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Soy afortunada. Siempre lo he sido. He tenido la gran suerte de pasar por momentos tremendamente duros en mi vida para aprender desde bien pequeña que tengo la fuerza para salir de todo. He contado con personas mágicas a mi alrededor que me han dado, no su mano, si no su esencia entera, y me han permitido regalarles la mía para crear juntas algo nuevo y mejor. He pasado meses en desempleo, luchando por salir de ese estado, en una guerra salvaje contra mí misma, tratando de mantener la autoestima alta y no decaer ante la situación. Ahora, mi vida no es de color de rosa, pero vuelvo a tener suerte. La fortuna de estar al otro lado de la mesa, la de pasar de ser la entrevistada a ser quién entrevista, quién selecciona, quién decide. Podría haber comenzado esta nueva etapa tirando la mochila que llevaba sobre mis hombros llena de miles de negativas, de cientos de sensaciones y de un sinfín de aprendizajes. Pero no. Decidí que cada vez que me sentase delante de otra persona a e...